... Resignada salí. ¿resignada? no!! era mentira! no estaba resignada! estaba molesta! ¿cómo es posible que no haya podido yo resolver este problema? Tomé a mi hija y, esta vez fuí yo directo a la farmacia.
Revisé los anaqueles y ví los mismos productos que habíamos utilizado. No muy conforme con lo que encontré, me dirigí con el dependiente y le pregunté por TODAS las opciones que tenía disponibles para eliminar .... mm.. eliminar... este... mmhh.. mm... (voltié a mi alrededor en busca de quién pudiera escucharme). Todas las opciones para eliminar... mm... (uts!.. que difícil!)..
-Señor, necesito que me indique que otras opciones tiene para eliminar los piojos -susurré
y sin ningun gesto de interés, conestó:
-Es todo lo que tenemos!
Chin....!!!.. No tenía más opciones, ví que había diferentes presentaciones, las tomé, las pagué y me las llevé a mi casa.
Este problema no iba a ser más que yo!
Volví a aplicar el shampoo a mi pequeña, volví a sentarla frente a mi para quitar todo animal asqueroso que se movía en su cabeza! ... giuuu!.. uno,.. dos,.. tres...
que horror!..
Y lo volvimos a utilizar todos! mañana ya veremos los resultados y confirmaremos el éxito!
una leve descripción de lo que vivimos cuando conocimos a estos animalitos
martes, 22 de marzo de 2011
lunes, 21 de marzo de 2011
El hallazgo
Cuando mi pequeña triste y avergonzada llegó de la escuela con un recadito, me quizó dar algo!! El recadito decía entre otras cosas: “SU HIJA TIENE PIOJOS”
Yo ya había escuchado como amigas mías batallaban con este problema mes tras mes, pero era bastante obvio para mí, ellas no cuidaban tanto la limpieza de sus hijos como yo. Pero este papelito me indicaba que en algo había fallado como mamá.
Mi esposo fue a la farmacia y compró todo lo que encontró –desgraciadamente sólo había disponible una producto, pero compró literalmente, todo lo que encontró. Así que en la casa teníamos 8 botellas del mismo producto y dos sprays que funcionaban como repelentes.
Por supuesto que no nada más mi hija utilizó el shampoo, mi otro hijo, mi esposo, yo y la señora que nos ayuda también fue “desparasitada” con este producto. Después de lavar todo y peinarnos todos estábamos convencidos de que logramos combatir el problema a tiempo.
Al día siguiente, me hablan de la escuela.
Preocupada, intrigada, y un poco angustiada acudí a la cita por que la directora quería platicar conmigo.
“Señora, el día de ayer le enviamos una circular solicitando que atienda a su hija por que presenta una infestación… “ No oí más!
¿Qué era lo que estaba insinuando esta señora? ¿Qué yo no sé cuidar a mi hija? ¿Qué la higiene de mi pequeña no es la adecuada? Me entregaron a mi hija para que la “limpiara” y si no pasaba la prueba de la enfermera, no podría asistir a clases al día siguiente.
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